2 poemas de Shelly Bhoil
Estos poemas de Shelly Bhoil miran la vida desde el umbral: el amanecer que confirma que el mundo sigue y la infancia que resiste incluso en medio de la devastación. Entre la contemplación y el testimonio, Shelly afirma la vida como un acto frágil pero obstinado, sostenido por quienes, a veces sin saberlo, custodian lo que aún no ha sido revelado. La traducción de los textos al español fue realizada por Elia Quiñones, poeta y antologadora española.
Fotografía de Manny Aguilar
Custodios
irrumpe el amanecer, cede el frío gris
ante la cálida transparencia. el silencio
muda de piel revelando el canto solar.
¿quién no desearía atestiguar
al nuevo día en su carne, sangre y
huesos?
— garantía de que el mundo no va a
a llegar a su fin, al menos no hoy, no
mientras yo esté viva-
y tú, recién llegado,
aún adaptándote a la luz
- se necesita valentía para ser
custodios inconscientes de lo no revelado
quizá tengas la lucidez que tus ancestros
tuvieron y a la vez no tuvieron.
Nuestros hijos
(según Maggie Smith)
la vida es eterna, aprendí de nuestros hijos
y he comenzado a eternizar la mía de mil maneras
casi nunca nombradas, poco reconocidas.
he aprendido de nuestros hijos
sus tiernas columnas erguidas en columpios y toboganes improvisados
en la esquelética franja de Gaza,
pisando fuerte en un retumbar de bombas y sirenas
bailando un dabke desesperado, nuestros hijos, resucitando
miles de ellos martirizados, doy fe, todavía jugando
al escondite entre los escombros, fragmentos de estrellas.
nuestros hijos, estos huesos buenos, me han vendido
el mundo, me han devuelto el mundo
a mí, su testigo, para repararlo
porque la vida es eterna
eso aprendí de nuestros hijos.