Somos sombras, sombras de humo y tabaco

Presentamos una muestra de la producción de una de las más recientes voces de la poesía nicaragüense.

Líquida

 
He planeado
derretirme
trozar en pedazos mis huesos
vestirme líquida
absorbente.
 
Traslúcida
piel blanca
lunares tiñen
lo que soy:
            imitación de agua
            libre, encerrada
y pura.
 
 

 

Nocturno

 
Somos sombras,
sombras de humo y tabaco
desperdicios, sueños ajenos
ilusión de sol nocturno
promesa de vuelo en cenizas
tinta
y poesía sin verso,
prosa cristalizada
silencios suspendidos en el tiempo.
 
 

Tacón hueco bailaba

 
Columpio
revueltas consonantes
                                   huelga de vocales.
Preñez
ayer nació muerta una palabra
                        objeto
            sujeto versos en tinta
                        oscuridad refleja chispas
cristales molidos abortan vientre
de bolígrafo:
 
“nace muda una mirada”
 
¡He nadado en tus cabellos!
Sacude prosas pesadas en tacón hueco
            tiñe con tu alma mis uñas
            desaparece huesos
llano llanto amarillo
talón bailaba
                        bajo tu encuentro.
 

 

Arrecife

 
Aspas de trigo tuercen mis ojos
                        bajo suelas sueltas de rostros
bajo líquida arena violeta
bajo horas rotas tiradas al fuego.
 
Mar desértico de espuma
dulce fermento
            manchas sordas de huellas con llantos secos
susurros agrietados de recuerdos
locura lucidez de mis dedos.
 
 

Lecciones de vuelo

 
Los cuartos son todos iguales. La temperatura cambia mi estado de sólido a líquido; he sentido que se condensan lo que una vez fueron lágrimas. Afuera existe todo menos yo. Se han devorado unos cuantos cadáveres que esas camas degustan de dolor, sudor y debilidad.
 
Escucho sólo pasos.  Ahora las imágenes no importan, poco a poco las cosas encajan y sospecho que no tengo buen sabor; todavía no estoy al máximo sazón. La importancia de la sobriedad causa estragos, inercia carcome mis extremidades. Dormir con los ojos abiertos es saludable.
 
Descubro que estoy preso, enchufado sin electricidad y enganchado con agujas N° 18 que sustituyen mis venas; mientras ella entra, trayendo a cuestas el aire libre encerrado en su cuerpo y en sus manos pedazos que me reconstruyen totalmente por horas hasta que desaparece tras la puerta abatible que cerca la visión de paisaje de sombras blancas.
 
Pretendo que olvidé caminar. Miento, he comenzado a tomar lecciones de vuelo.
 
 

Espacio

 
Debiste ser un mueble, esperar en casa como un parche que cubre viejas heridas en la pared; con extremidades de metal y caucho en tus tobillos, voz silente, ruido torpe al chocar contra ti, intentando atraparte. Pero obstruyes el aire, colgándote de los átomos de oxígeno que merodean el espacio converso.
 
 

Retorno

 
Te llevaré a casa, ciñéndome tus sábanas, bordando senderos a mi par. Re – usemos pies extraviados de un cuerpo sin nombre y hurtemos su anular para coserlo a mi índice.
 
¡Escondámonos en la estrecha junta del módulo añadido al hospital! - cada poro absorbe el formol que despide la cámara de gas.
 
 

Escena

 
Te siento cerca, pisando mi sombra, robando mi luz; – me aquieto – actúo la escena construida para las noches a solas. Es hora de borrar septiembre, arrancar cada número de sus 30 días, comerme el 31 y dibujarte, preservarte para el final.
 
 

Lunch

 
He perdido la capacidad de observarte, los ojos se me llenan de sal y tu nombre me sale incompleto, hay letras que corren hacia dentro intentando asesinarme, asfixiándome por microsegundos cuando te parpadeo. Todo se vuelve negro, el sol es negro y trasmuto en gato, la cumbrera de la casa me acuna y espero a la luna como a un pedazo de labio.
 
 

Maniquí 2

 
Los jeans me sujetan a la realidad, las cerdas del pincel se desgasta, caen mis cabellos, mis colores… me decoloro. Mi pierna es amarilla, ausente de sangre; mi cuerpo, sin óvulos, sin esperma. Soy un esqueleto vacío, hueco, mientras detengo el universo encerrado en acrílico lienzo.
 
 

Vórtice

 
Los relojes enlutan. La manecilla que marca segundos salta tres veces hacia atrás y los minutos no avanzan; el tiempo se atora encapsulando en bolsillos huérfanos paisajes hurtados de la pupila, casi ciega, que todo lo inventa.
 

Cristal Espinoza Gaitán

Nacida en Managua, Nicaragua, en 1990. Arquitecta, poeta, escritora y editora. Ha participado en talleres de creación literaria con los poetas Julio Valle Castillo, Iván Uriarte y Víctor Ruiz. Ha publicado en las revistas literarias ANIDE (Asociación Nicaragüense de Escritoras) y Deshonoris Causa, y su obra es parte de la antología poética Fumándola Verde, del movimiento Jóvenes por el Diálogo.