Cinco poemas de Frieda Hughes

Presentamos cinco poemas de Frieda Hughes, traducidos por el poeta nicaragüense Alain Pallais. En estos poemas Frieda nos muestra una mirada íntima sobre Silvia Plath y Ted Hughes, sus padres.
Silvia y Ted
Mi madre
La están matando otra vez.
Ella dijo que lo hacía
una vez de cada diez años,
pero ellos la matan anualmente, cada semana,
algunos incluso lo hacen a diario,
llevan su muerte en sus mentes
y la ejecutan. Les ahorra
crear sus propios problemas;
pueden morir a través de ella
sin tener que tomar
esa trágica decisión. La desentierran,
la hacen repetir sus actos.
 
Se les ha ocurrido hacer una película
para aquellos incapaces
de imaginar su cuerpo, cabeza en el horno,
dejando hijos en la orfandad. Luego
la rebobinarán
para poder verla morir
una y otra vez desde el inicio.
 
Devoradores de cacahuete,
después de haberse entretenido
a costa de la muerte de mi madre, se irán a casa,
cada uno llevará su imagen,
sin vida -un suvenir.
Quizá hasta compren el vídeo.
 
Cuando alguien lo vea por televisión
solo tendría que presionar “pausa”
si desea poner a hervir una tetera,
mientras mi madre contiene su aliento en la pantalla
para terminar muriendo después del té.
Los productores han reunido
trozos de su cuerpo,
quieren que los vea.
Requieren apósitos para cubrir uniones
y disimular las prótesis
de esta nueva versión de mi madre.
Quieren usar su poesía
como costuras y suturas
para darle credibilidad.
Piensan que debería fascinarme-
tenerla de regreso, piensan
que debería darles los versos de mi madre
para llenar la boca de su monstruo,
esa muñeca suicida llamada Sylvia,
que caminará y hablará
y morirá a voluntad,
y morirá, y morirá
y por siempre seguirá muriendo.






Aves

El poeta como un pingüino
se sentó sobre el huevo frío como la nieve
que su esposa le dejó para incubarlo.    
 
Allí estaba, nacida de ambos,
te guste o no, rodeada de palabras,
rompiendo el caparazón para liberar su voz.
 
Bajo la tormenta de nieve,
azotado por las planicies árticas,
estaba todo un público.
Desde los dilatados cristales de sus ojos
observaron los págalos alzar vuelo
con un remolino de aire.
 
Cada chasquido de sus picos,
como el de una aguja tejiendo,
engancha la puntada al acecho
 
de una cabeza rodante.


Selfie

Deseas hallarte fija en aquel evento
con la imagen de un volcán, de una matanza callejera,
del incendio de una casa, de sapos fornicando,
del baile de un centauro, o la de un unicornio
pinchando globos en el estanque de una fuente
con la forma de un roble extraído de desconocidos agravios
dispersos por manzanas de oficinas y hogares suburbanos,
y lo que un día pueda ser descubierto
y arrancado del follaje esculpido, se convierta en realidad,
haciendo que este acervo de mentiras caiga como hojas
en el agua-y que el unicornio salte en la ficción,
mientras tú estarás lista a tiempo
para la escena de un crimen,
o de alegría, de asombro, o de un unicornio,
como un compromiso eterno hecho en el Internet
reiterado, retuiteado,
pero siempre dándole la espalda.


Tigre
Hija de tigre nace rayada.
Luce como tigre.
Come la misma carne,
No se queja
de sus rayas.
Las franjas negras
parpadean en un rojo bermejo
como cuando el sol quiebra
delgadas lajas negras.
No se queja
se ve igual.
Se alimenta para convertirse
en su padre, para convertirse
en su madre.


Sonrisa
Los agujeros por donde antes te filtraste,
ahora duermen con la boca abierta como perros de pantano.
Su barro se ha escurrido por tus grietas
y su lecho
se estremece al final de tu pasillo.
La carne ha sido devorada, los huesos se han secado.
Pulverizada la sangre se ha asentado
con el yeso que cae del techo
y las herramientas hacen silencio.
Tu desafilada punta intenta encontrar
un hogar en mi rostro
y tu gloria resplandece.

My  Mother
They are killing her again.
She said she did it
One year in every ten,
But they do it annually, or weekly,
Some even do it daily,
Carrying her death around in their heads
And practicing it. She saves them
The trouble of their own;
They can die through her
Without ever making
The decision. My buried mother
Is up-dug for repeat performances.

Now they want to make a film
For anyone lacking the ability
To imagine the body, head in oven,
Orphaning children. Then
It can be rewound
So they can watch her die
Right from the beginning again.

The peanut eaters, entertained
At my mother’s death, will go home,
Each carrying their memory of her,
Lifeless – a souvenir.
Maybe they’ll buy the video.

Watching someone on TV
Means all they have to do
Is press ‘pause’
If they want to boil a kettle,
While my mother holds her breath on screen
To finish dying after tea.
The filmmakers have collected
The body parts,
They want me to see.
They require dressings to cover the joins
And disguise the prosthetics
In their remake of my mother.
They want to use her poetry
As stitching and sutures
To give it credibility.
They think I should love it –
Having her back again, they think
I should give them my mother’s words
To fill the mouth of their monster,
Their Sylvia Suicide Doll,
Who will walk and talk
And die at will,
And die, and die
And forever be dying.






Birds
 
 The poet as a penguin
 Sat in his snow-cold, nursing
 The egg his wife had left him.
 
 There it was, born of them both,
 Like it or not. Rounded in words,
 And cracking open its shell for a voice.
 
 In the blizzard,
 Beaten up from the arctic flats
 Were the audience.
 From the glass extensions
 Of their eyes, they watched
 The skuas rise on the updraft,
 
 Every snap of their beaks
 Like the tick of a knitting needle,
 Hitching a stitch in the wait
 For a rolling head.


Selfie
You want to fix yourself into that event
With an image of the volcano, or street killing,
Or house fire, or fornicating bullfrogs,
Or the centaur dancing, or the unicorn
Piercing balloons over a pond with a fountain
Shaped like an oak tree from the undiscovered torts
That have scattered through office blocks and suburban homes,
And which may be uncovered one day
And be ripped from the sculpted foliage, becoming fact,
Causing this accumulation of lies to fall like leaves
Into the water below—and the unicorn to leap
Into fiction while you
Will be fixed in time to an image of crime,
Or joy, or wonder, or a unicorn,
As a commitment for life on the Internet
Repeated, retweeted,
But forever with your back to it.




Tiger
Tiger is born of tiger.
Looks like tiger.
Eats the same meat,
Does not complain
About its stripes.
The black slices on
Auburn red flashes
Like sun splitting thin
Black slate.
Does not complain
It looks the same.
It eats to become
Its father, to become
Its mother.


The Smile
The holes that filtered you before,
Like swamp dogs, open mouthed, are sleeping.
Their mud has sunk between your fault lines
And their bed
Rocks at the end of your corridor.
Meat eaten, the bones have dried.
Blood dust has settled like powder
With plaster from the ceiling,
And the tools are silent.
Your blunt end tries to find
A home in my face,
And your sun shines.


 



 

Traductor: Alain Pallais

Alain Pallais (Managua,1975), poeta, traductor, ilustrador y soldado. Estudió arquitectura en la Universidad Nacional de Ingeniería de Nicaragua y diseño gráfico en Los Angeles City College, California. Como soldado ha adquirido diversas preparaciones técnicas y militares. En el 2004 estuvo movilizado con el US Army en Irak donde dedicó parte de su tiempo libre a escribir poesía. Sus traducciones, poesía y gráficos han sido publicados en Álastor, Círculo de Poesía, Des Honoris Causa, Revista Hispanoamericana, La Prensa Literaria, Nicas en el Exterior. Actualmente reside en California donde alterna la literatura con su trabajo técnico en el Departamento de Defensa.

Autor: Frieda Hughes

Frieda Hughes (Reino Unido, 1960), pintora y poeta, hija mayor de Silvia Plath y Ted Hughes. La relación de Frieda con su padre siempre fue de amor y protección mutua. Y aunque Ted se haya aislado físicamente nunca dejo de existir comunicación entre ellos. En una ocasión Frieda llamó a su padre para decirle que él y su madre –sus obras- serían parte del examen en una de sus clases. Él se mostró muy contento y ofreció explicarle lo que quería decir en sus poemas, juntos podrían estudiarlos. También se ofreció para explicar lo que había tras las palabras de su madre. Frente a esto, Frieda cambio de parecer y le dijo que si él le decía lo que expresaba en sus poemas los profesores quizá no estarían de acuerdo y la reprobarían. Ella no leyó los escritos de sus padres hasta pasados sus 30 años. Su poema Birds (Aves) es un destello que nos muestra la imagen de esta  relación al asimilar la labor paternal de su padre a la de un pingüino.