Desplazamiento, lengua y memoria

En estos cinco poemas de Migrant Point, Tatev Chakhian convierte la experiencia del desplazamiento en una reflexión sobre la lengua, la memoria y la identidad. Entre la intimidad y la historia colectiva, su voz recorre las fracturas del exilio y la guerra con una escritura sobria, de imágenes precisas, donde cada poema busca un lugar desde el cual nombrar aquello que la pérdida y la distancia vuelven indecible. La presente selección, traducida por Marisa Martínez Pérsico a partir de la versión inglesa de Tamar Marie Boyadjian, acerca por primera vez estos textos al lector hispanohablante.

Fotografía de Aldo Vásquez

MIGRANT POINT, DE TATEV CHAKHIAN. UN LIBRO CORAL (nota preliminar)

El último libro de la autora armenia radicada en Polonia, Migrant point (2024), está profundamente arraigado en la experiencia de la migración, en el sentir que se está entre lugares, atrapada entre idiomas, historias e identidades. Por un lado, es profundamente personal porque se nutre de la propia experiencia de partir, perder y reconstruir constantemente la identidad. Los poemas exploran lo que significa ser migrante, no solo en un sentido físico, sino también emocional: cómo despierta sentimientos de pérdida, memoria y conexión con el hogar. En Migrant Point se entrecruzan realidades políticas, históricas y personales.

Es, también, un libro colectivo. Alude permanentemente a la generación de la autora, llamada en Armenia la “Generación de la Independencia”, nacida a principios de los años 90 tras el colapso de la Unión Soviética, en un país recién independizado justo después de la primera Guerra de Artsaj entre Armenia y Azerbaiyán. Los jóvenes transcurrieron su juventud luchando contra el régimen político existente durante veinte años, la corrupción, la oligarquía y la inestabilidad económica. Muchos de estos jóvenes abandonaron el país debido a la represión, y los que se quedaron, tuvieron que sobrevivir a otra época oscura de la historia armenia: la Segunda Guerra de Artsaj de 2020, que terminó con miles de víctimas, la mayoría de esta misma generación, la pérdida de la República de Artsaj (fue la segunda República Armenia de facto), miles de refugiados, etc. Se percibe la sombra de la guerra en muchos poemas. 

El libro se titula Migrant point (Punto de/para Migrante/s) y se usa el préstamo puro en inglés también en el original armenio. Este título puede entenderse como 1) un lugar físico de encuentro para migrantes, como un puesto de control; 2) un lugar o institución para obtener información o recursos; y, lo más importante, 3) un punto de vista, una perspectiva personal o colectiva sobre la migración. Dado que, en todo el mundo, la información para orientar a los migrantes se escribe principalmente en inglés, la autora decidió mantener el título en esta lengua, incluso en el original. Y sugiere a sus traductores y traductoras dejarlo en esta lengua, aunque nos conceda la elección definitiva. En mi caso, acepté sin titubear la lengua inglesa como título, por sus connotación pragmática y homologadora de la condición de inmigrante, que no distingue entre orígenes de los sujetos en tránsito y radicación.     

Migrant point está estructurado como un viaje, dividido en secciones temáticas: “Punto de Vista”, “Punto de Partida”, “Punto de Cruce”, “Punto de Control”, “Punto de Referencia”, “Punto de Base” y, finalmente, un “Epílogo del editor”.

“Punto de Vista” trata sobre mirar atrás y comprender la educación sentimental y vital primigenia: la infancia, la familia, las primeras pérdidas. Estos poemas trazan la memoria, la migración y cómo las historias personales y colectivas dejan huella. También abordan el silencio en torno al trauma, en particular, cómo, en las sociedades de posguerra o posrevolución algunas voces permanecen ocultas.

“Punto de Partida” marca el inicio personal de la partida y el desplazamiento. Hay poemas sobre la soledad, la supervivencia, el deseo de aferrarse a un cuerpo físico y la necesidad de seguir adelante. Captura el agotamiento y la esperanza de empezar de nuevo, el peso de la burocracia y lo absurdo de las fronteras.

“Punto de Cruce” es la intersección de diferentes experiencias: el idioma, la identidad, la constante negociación de la supervivencia cultural y personal. También es donde se siente el impacto mental de estar dividido entre idiomas, como se percibe en esa la mezcla de memoria y confusión. Hay sentido del humor en algunos poemas, una ironía de baja frecuencia, nunca cruel, pero también observaciones agudas sobre cómo la migración puede desorientar, incluso entre personas parecidas entre sí.

“Punto de control” acota y repliega la mirada. Aquí, los poemas se vuelven más introspectivos e íntimos, explorando los espacios habitados tras una pérdida: el dolor, la observación silenciosa, las minucias de la espera, el tiempo que se extiende y el amor y la atención del corazón. Es donde los pequeños detalles cargan con el peso de todo lo que se ha dejado atrás.

“Punto de referencia” aborda la guerra explícitamente. Estos poemas enfocan la guerra de Artsaj y su costo humano. Muestran la violencia del desplazamiento, la frialdad de las cifras, la ironía de la prensa y el dolor de la pérdida. Los poemas están llenos de imágenes físicas —cuerpos, cicatrices, heridas— y cómo estas traen el pasado al presente. El punto de vista aquí es distante, como si estuviera desplazándome por la guerra en una pantalla.

“Punto de base” trata sobre intentar recuperar la estabilidad, un lugar al que regresar. No es un regreso triunfal en el sentido físico, sino un delicado proceso de reconstrucción del hogar.

El “Epílogo” lo integra todo al reflexionar sobre el lenguaje y la imposibilidad de plasmar plenamente en palabras la experiencia migratoria. Sugiere que el exilio, tanto físico como lingüístico, es una condición continua, y que la poesía misma se convierte en una especie de hogar o confesión. Dado que la autora lo considera parte del libro, también se incluye en las versiones traducidas del mismo.

A lo largo del libro, el estilo se mantiene simple y directo. El lenguaje es cotidiano, conversacional, pero la puntuación está presente, aunque de forma laxa. Por lo general, solo la primera palabra del verso se escribe con mayúscula. El objetivo es dejar que las emociones y las imágenes hablen, sin experimentos lingüísticos ni mayor complejidad. 

“Espero sinceramente que la publicación en español se haga realidad en América Latina, ya que creo que estos poemas conectan profundamente con los lectores de muchos países sudamericanos, especialmente considerando su contexto político”, me escribe Tatev Chahkian. 


 

ZONA DE CONFORT

 

Conozco cinco idiomas, 

ninguno de ellos del todo.

 

Esto significa que: supongo la mitad de lo que se dice, 

invento la mitad de lo que leo, 

y este monólogo interminable 

es la garantía de mi felicidad: 

puedo terminar cada libro a mi manera.

 

Traducir un poema que no entendí 

me acaricia el paladar como el abrigo generoso 

de un anfitrión.

 

Los carteles urbanos de velocidad máxima  

garantizan mi libertad de vagabundear 

y, más a menudo, mi derecho a perderme.

 

Tengo siempre 

el permiso de asentir y de sonreír en silencio;

la alternativa de no entender, pero sonreír igual.

No saber no es una situación consoladora, 

pero como sé cinco lenguas, 

aunque ninguna del todo, 

siempre estoy en 

 

la excepción de la situación consoladora.


 

CONVERSACIÓN CON UN TÍO BUENO PALESTINO, QUE CONTINUÓ POR LAS NOCHES EN DRESDE, UNA CIUDAD CUYA MEMORIA NO NOS PERTENECÍA NI A MÍ NI A ÉL

 

“De niños nos daba vergüenza hablar del fracaso.”

“Crecemos y no sabemos qué hacer con la derrota.” 

“Perder es como un cáncer. Se cura matándolo.”

“Al ganador: su sueño; al perdedor: el resto.”

“Y tanto”, dice, sorprendido.

“Y tan poco”, sonrío.

“Ven aquí”, sonríe.


 

2021

 

Mira cómo se inclinan las mujeres de mi país

bajo el peso de sus pechos,

y con qué exquisitez se ensanchan sus caderas,

los chiquillos se convirtieron en abuelos, esposos, padres,

todo a la vez;

los niños sin piernas ahora tienen alas

¡Qué rebaño tan numeroso!

¿De dónde saqué tantas hermanas?

¡Con qué delicia han florecido las tumbas!

¿Cómo es que después de la guerra se podía oler una primavera tan espléndida?



 

LA GENERACIÓN POST-INDEPENDENCIA

 

Desde que los padres de la revolución...

Entonces los hijos de la revolución...

Viendo cómo los guardianes de la revolución...

Aun así, la generación de la revolución...

Ni rastro de la madre de la revolución.

¿Dónde está esa puta?

¿Quién ignora 

que la orfandad huele a hospital, 

que el desamparo apesta a calle?

 

 

SILENCIO ESCARLATA

 

En mi tierra, cuando el silencio se extiende

dura más de cuarenta segundos entre dos personas,

una de sus frentes está fría de sudor,

brota como una tos cierta palabra ahogada,

luego resuena en otra,

sus sonidos ásperos y rítmicos se entrelazan hasta que

una de ellas se quiebra.

De donde yo vengo,

el que se queda callado

no está más.

 

Tatev Chakhian

Es una poeta, traductora y artista visual armenia residente en Polonia, nacida en Ereván en 1992. Tras varios años de proyectos poéticos colaborativos, en 2016 publicó su primer volumen, titulado unIDentical. El libro fue nominado al Premio Poeta Europeo de la Libertad 2018, la 5.ª edición del Premio Literario de la Ciudad de Gdansk, y fue publicado en polaco en 2018 por el Instytut Kultury Miejskiej de Gdansk. Su segundo poemario, Migrant Point, fue publicado por Actual Art en Ereván en 2024. Una selección de su poesía ha sido traducida a más de veinte idiomas, entre ellos español, alemán …

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