5 poemas del libro “calamidad” – Camila Fadda

Esta selección poética pertenece a un dossier que la poeta Alejandra Sequeira Aguilar preparó para la revista Álastor luego de su experiencia en la XV edición del Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro. En esta entrega, reunimos cinco poemas de Calamidad (2020), de Camila Fadda Gacitúa, donde la voz poética se mueve entre el repliegue y la lucidez: el cansancio del día, la confusión del calendario, la casa habitada “hacia adentro”, el perro como ancla afectiva, y una intimidad que no busca consuelo sino precisión. Con un ritmo de insistencias y variaciones, estos textos convierten lo doméstico en un umbral de pensamiento: un lugar donde la experiencia se nombra sin ornamento y el presente se vuelve una forma de resistencia.

 

Debastación de la memoria. Fotografía de Manny Vanegas

38 2020


 

Ella tiene ganas de tener ganas pero 

la intención es confusa y se desmorona.

Cuando tiene ganas de salir quiere 

llegar a su casa estar con su perro

porque salir queda lejos y la agota.

Cuando tiene ganas de no ir a trabajar quiere 

llegar a su casa estar con su perro

porque en su mente ya salió a trabajar

ya estuvo con demasiada gente 

y demasiada gente la agota.

Cuando tiene ganas de estar en algún lugar

se imagina riendo en ese lugar pero 

el mejor lugar es en su casa junto al perro

donde no necesita ser adecuada.

Cuando tiene que salir de viaje quiere 

llegar a su casa estar con su perro

porque antes de hacer la maleta estuvo

sentada en un avión ansiosa

lejos de su casa sintiéndose ajena

perteneciendo a un conjunto vacío.

Sentada en su cama tiene

el espasmo de la arcada en la boca

y ganas de haber vuelto

de cualquier lugar.


 

43 2020

 

Es jueves y vuelvo a casa

algo en la luz de la tarde me confunde

y podría perfectamente ser miércoles

suena un tema en la radio

se oye alegre como a viernes

apago la luz no lo recuerdo

por eso me vuelvo y corroboro

estoy cansada y pienso

menos mal que no es domingo

miro a mi perro que me mira

y juraría que es sábado

él me espera inquieto

para el paseo de los martes

mañana es sin duda

el día que queda más lejos

en el eco atroz de la memoria

y lo más probable es que es lunes

y que estoy equivocada.


 

45 2020

 

Porque no tuve alternativa abandoné la casa

sin irme a ninguna parte la abandoné hacia adentro.

 

Hecha una calamidad dejé el peso de mis pasos

marcado en la madera de pasillos y dinteles

donde busqué apoyo para despedirme de mí misma.

 

En una larga pestañada fui deshabitando los espacios

que fueron quedando solos

tan ferozmente despojados

del hueco

que mi talla ocupa.



 

47 2020

 

Cuando no hay

ni risa ni pena

voy por

la costra de

la herida que

ni viva ni seca

llevo puesta.

La obligo con

la uña que

ni larga ni corta

dura en lo duro

se in-crusta.

La costra de

la herida que

ni nueva ni vieja

llevo dentro.

Dolor que no es

ligero ni grave

uña que ya

ni limpia ni sucia

rompe la piel

ni blanca ni roja

viscosa y húmeda

encostrada

in-crustada.


 

 

49 2020


De niña siempre jugué sola 

incluso cuando jugué con mi hermana 

jugué sola  

jugué por ejemplo a las damas 

tan blancas tan negras tan drásticas  

en mi jugada no hubo estrategia  

y quedé expuesta como blanco 

pan sobre la mesa a la hora de almuerzo.

Luego cambié de posición 

me puse del otro lado frente a mí 

quise ganarme demoré un momento 

así pensaría que pensaba 

moví una ficha 

me moví 

y yo y yo 

perdimos.