He llegado al centro del delirio

El poeta rumano Cosmín Perta nos pasea por los campos del horror de un mundo apocalíptico apenas dosificado por los noticieros; un mundo donde el lenguaje del amor y del abrazo ante las raíces de nuestros muertos sigue siendo una defensa contra el delirio bélico del hombre contemporáneo. En la traducción de Elena Borrás García y tomados de su libro El Frescor de la Gavilla a tu paso (Editorial Efímera 2025) ofrecemos una breve muestra de su poesía. 

Derruido, fotografía de Manny Aguilar

Señor: ya es la hora. El mundo es demasiado largo

Segunda canción de cuna para mi generación.

 

1

 

Duerme, duerme,

nunca pude habituarme al mundo,

a la piel humana, a todo lo que tiene explicación.

 

Duerme, duerme,

cada día pienso todo con exactitud: ahora

me obligo. Con electrificaciones epidérmicas acaricio suavemente la verdad.

 

Duerme, duerme,

un tiempo negro, sin recuerdos hay afuera,

el insecto tenaz me roe el cerebro. En el Cosmos se está caliente y bien.

 

2

 

Di una patada a la puerta.

Di una patada a la puerta todo lo fuerte que pude. Pegué la oreja

a la puerta, sentí tu pulso, oí tu injusticia, oí tu sangre

encrespándose.

 

3

 

Niebla azul, niebla azul,

sumerge mi cerebro en tu inmensidad,

déjame cavar un enorme sepulcro en tu vastedad

 

junto a serpientes, leones y elefantes

a mis amigos a la fosa de ti,

niebla azul, los arrojaré

 

y tu vino azul beberán

y bailarán en tu inmensidad

y mi cerebro sumergido se alegrará en tu vastedad.

 

4

 

Después caerán cadáveres del cielo.

El sol se cubrirá de cadáveres secos.

La chusma recogerá cadáveres para el día de mañana.

 

En penumbra, cual fiera hambrienta, la historia

hace millones de fosas de cemento.

¿Quién resucitará, quién resucitará, acaso, bajo las losas de cemento?

 

5

 

No ha quedado nada ya en esta carne

que puedas utilizar.

Hay una alegría en cada destrucción,

 

en cada final. Se encontrará una vía,

se abrirán puertas, nos tropezaremos

con los felices, con los juerguistas, salvaremos obstáculos,

 

leeremos, nos cultivaremos, tendremos experiencias,

haremos que todo salga bien, de alguna forma escaparemos.

Cada cual tendrá su propia motosierra.

 

6

 

Suficiente, amor mío, no-visión, seguirán diciendo.

He querido, he querido, he conocido, amor mío no-visión,

he bebido contigo de mi sangre hasta que nos hartamos.

 

7

 

Todo se contrae esperando esos pequeños jadeos.

Cae.

En China, en Bélgica, en Afganistán hay gente de camino.

 

8

 

Incluso aunque hayas caído

me acostaré junto a tu cuerpo.

Hace fresco.

 

Te escribiré una carta junto a tu cuerpo, en el frescor,

una carta de amor.

Nadie piensa en tu cuerpo

 

como lo hago yo. Me hielo de felicidad

pensando simplemente en ello. Fresco.

Tu cuerpo está bien enterrado, forrado,

 

juego al ajedrez, al backgammon. Nadie

piensa en tu cuerpo así como lo hago yo

embalsamado en frescor.

 

9

 

Lo he recordado: en una parada de metro

cientos de muchachas

asqueadas, hostiles, petrificadas. Solo.

 

10

 

Pero no es solo eso.

Te he preparado algo: exacto.

En una ciudad cae una lluvia negra,

 

un viento verdoso envuelve los bloques.

Nada triste hasta aquí.

Cuando encontraron su cuerpo en el contenedor

 

la sombra de la campana fue a cubrir precisamente su ventana.

Frío metal en las venas.

En la nariz hormigueo de miles de arañas.

 

Hay una luz en mi mente, directa en mi cerebro.

Cuando me levanté

lluvia en el asfalto. Ninguna ciudad. Campo eléctrico.

 

11

 

El corazón no duele. Simulo.

El cerebro no duele. Simulo.

La lejanía de Dios no duele. Simulo.

 

Cuando digo que me da miedo mi sexo,

que lo cortaría,

digo la verdad.

 

12

 

“Me sentaré aquí, a servir el té a los amigos”,

Thomas Stearns

Eliot

 

13

 

Estoy, pues, junto a tu cuerpo

destrozado.

Me agarro fuerte a tu mano

 

frío

seco

invisible.

 

14

 

No te pierdas (guerra)

no dejes que la luz muera.

En tu palma (música)

 

ha crecido otro tipo de carne,

en tu palma muerta, blanda, hermosa.

Los buenos juegan al fútbol

 

en un terreno interminable, en medio de la niebla

azul. Los moribundos y los asesinos

están en tu corazón,

 

no te pierdas (música)

no dejes que la luz muera.

Aprieta fuerte (guerra), olvida, perdona, no lo menciones.

 

 

Ucrania en cinco cuadros

 

1

Canto un prado

Que tenía en el centro un cuerpo desnudo

Que se deshacía poco a poco

Hasta pudrirse

 

Largas bandadas de pájaros

Se echan encima de él desde el ocaso

Roto está el brazo derecho

Se lo comieron las ratas

 

Canto un prado

Que tenía en el centro un cadáver desnudo

Que se deshacía poco a poco

Hasta descomponerse

 

Largos manojos de hierba

Crujían entre sus costillas

Rota está la visión de la simpleza

Se la comieron las ratas

 

Canto un prado

Que tenía en el centro a un niño perdido

Que se deshacía poco a poco

Hasta el silencio

 

Largas hemoglobinas se tambalean

En su sangre y se detienen

Roto está el corazón de la madre

Se lo comieron las ratas    

 

 

He llegado al centro del delirio

Última canción de cuna para mi generación. 

 

1

 

Tenías que quedarte entre los lugares conocidos y amigables,

aquí, a cada paso te acecha la pálida locura

y el orden en la mente no sirve de nada.

 

Tenías que quedarte entre los barrios conocidos y amigables,

aquí, todo es increíblemente peligroso

y todo puede matarte en un instante.

 

Tenías que quedarte,

alegrarte de tu mundo intermedio,

aquí nada es intermedio y nada te servirá, solo la muerte.

 

2

 

Crearemos un comité, agradeceremos,

tendremos casa nueva, llamaremos a músicos,

estamos desprevenidos,

 

el olor de la sangre todavía no nos ha embriagado,

las bombillas negras todavía no nos han iluminado.

Indagaremos, comprobaremos, lloraremos todo este siglo en el que hace tanto frío.

 

3

 

Vuelvo a casa tras largas tribulaciones,

arriba hay una luna marchita y seca como un odre,

Me apresuraré a hacerme una vida nueva gracias solo a una nueva debilidad.

 

4

 

Aquí estuvo una vez el centro del delirio.

Siéntate.

Desde este ángulo muerto puedes ver tu final con la máxima eficiencia.

 

 

5

Fiiiii

na

l

 

 

El pecho de mi abuela

 

 

Para la tumba de mi abuela pasé nueve horas cavando
y solo saqué piedra,
piedras grandes de más de quince kilos.
Luego la bajamos a la fosa y
colocamos la piedra sobre el ataúd.
En un momento dado escuché cómo una roca pequeña
rompió el ataúd y le atravesó el pecho.
Solo se oyó un ah, como el sonido que emite cualquier aire
presionado a través de la memoria.

 

Segundo poema demasiado breve

 

El deceso de una persona es un proceso concluido,
pero solo después comienza la obra.
Dos forenses la lavan, la cortan, la enmarcan,
dos sepultureros cavan una fosa de 2 metros por 60,
dos sacerdotes la entierran,
dos padres lloran, dos hijos, dos primos, dos muchachas.
Cada dos semanas le encienden dos velas en la iglesia,
cada dos años alguien la menciona inesperadamente,
cada dos meses su madre llora sin motivo.

Por lo demás, el silencio, esta bondad que nos rodea,
y si ni siquiera ella existiera, nos mataríamos entre nosotros como golondrinas,
nos perseguiríamos como los zorros a los conejos.

Un viento frío nos sostiene un día más,
la hoja de algodón no se marchita
si crece en un campo de dientes de león.

 

 

 

Cosmín Perta

Cosmin Perța nació en Maramures, Rumanía, en 1982. Es poeta, novelista, dramaturgo y ensayista. Se graduó en la Facultad de Literatura de la Universidad Babes-Bolyai de Cluj. Perța obtuvo una maestría en Literatura Contemporánea en la Universidad de Bucarest, seguida de un doctorado con una tesis sobre literatura fantástica. Sus obras han sido traducidas a dieciocho idiomas y, en 2012, fue seleccionado como el Mejor Escritor Joven en Prosa Rumano. En la prensa rumana y extranjera hay más de quinientas reseñas y referencias a la obra de Perța. En los últimos diez años ha recibido algunos de los premios literarios …

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