De la confesión nocturna
La poeta hispanomexicana Carmen Nozal,nos ofrece una inmersión en el lenguaje del silencio meditativo, una poesía que, fiel a la tradición alterna de la mística amorosa, nos recuerda que la experiencia de la poesía y la espiritualidad trascienden cualquier molde institucional-normativo. Una inmersión que le valió ser elegida finalista del XL Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística 2020.
San Francisco de Asis, fotografía de Berman Bans
DE LA CONFESIÓN NOCTURNA
Pero si Dios es los árboles y las flores
y los montes y la luz de la luna y el sol,
¿para qué le llamo Dios?
Le llamo flores y árboles y montes y luz de la luna.
Fernando Pessoa
De la confesión nocturna en el oído izquierdo del Señor
Por Ti puedo cantar, por Ti agonizo,
enloquezco de amor, estoy ardiendo
en tus llamas azules y durmiendo
sueño que eres la piel donde me erizo.
Pido fundirme en Ti, me paralizo.
Al ver que Tú te vas, yo voy queriendo
tocar tus pies de loto, estoy muriendo
en la separación que me deshizo.
No es reclamo de amante desdeñada
esta declaración por tu figura
que derrite a la piedra más pesada.
Es la ansiedad del alma enamorada
que aún presa en esta carne se apresura
a dejar su rumor en tu morada.
De la liberación que trae consigo el perdón
Para llegar a Ti, debo olvidarme
de los agravios que otros cometieron,
borrar del iris los rostros que hirieron
mi fe en la luz que Tú quisiste darme.
Esa inocencia estuvo por matarme
al ver pureza entre los que perdieron
el brillo de los ojos y murieron
con las ganas impías de quebrarme.
En la tierra tirada como espina
me fui quemando de enloquecimiento.
Clamé por Ti, del odio me libraste.
Hice uso de mi discernimiento,
solté el rencor oyendo que ordenaste:
“Si Yo te he perdonado, tú germina”.
Del paso de la ignorancia a la comprensión del lugar que ocupa el amante
Tratando de entender mi desvarío
juzgaba duramente tus acciones,
te imputaba mis equivocaciones,
enredándome en un palabrerío.
Cansada de pensar, llegué al hastío,
guiada por mis malas percepciones
sin distinguir en mis obligaciones
lo que era tuyo de lo que era mío.
Finalmente, Tú me alzas y me inclinas:
tomo de Ti la noche y la mañana,
la desazón causada por amarte,
de la rosa, el aroma y las espinas,
ese silencio tuyo que me parte,
esa palabra tuya que me sana.
De los sinsabores del cuerpo
Insaciable y bendita sed nacida
del centro de mi ser. Desesperada
ante ese manantial de agua calmada
que brota de sus ojos a mi herida.
De la ilusión derrota, mal asida
a esperanzas banales, puñalada
del ego en mi costilla. Fui tocada
por su canto fragante de casida.
Mi cuerpo es un manojo de simpleza.
Para el Amado su templo y yo plena
me vuelvo y toda mi ansiedad se calma.
De su costado bebo la pureza,
agua que me eterniza y que me llena
el vacío lugar que deja el alma.
De la alteración de los sentidos ante su presencia
Mi mirada sin tocarte te toca.
Estas manos sin olerte te huelen.
Mi lengua sigue escuchando y me duelen
los silencios quebrados en la roca.
Tu cercanía no es mucha ni poca.
Tus pasos los resiento y me demuelen.
Como cautivas aves aunque vuelen
mis labios se refugian en tu boca.
Este salir Contigo por la calle,
sin tomarte del brazo, me desata
una pasión de amor insuperable
porque camino tranquila aunque falle
en ocultar tu presencia que me ata
a lo que es inmaterial e innombrable.
De los combates entre la duda y la fe
Para mi hijo Jassín
No importan las caídas, tú regresa
a la luz de tu conciencia. Cansada,
el alma está vagando amedrentada
en busca de refugio, andando presa.
La cabeza cayó sobre la mesa
y los ojos cerraron la mirada
al ver que la mente fue cercada
por el torpe pensar que nunca cesa.
En los momentos turbios imagina
ese aliento que busca lo divino
como busca el sol a la flor que crece.
Vence al tormento de la duda y ruina
de la fe. Entonces, cambia tu destino
como la luz que nunca desfallece.
De la condición divina sobre la humildad
Quise gozar de las consolaciones,
quise la suavidad espiritual,
anhelé virtudes, y en lo casual
quise dejar mis mortificaciones.
Quise acercarme a Ti y, en ocasiones,
me detuve a pensar en lo sensual
aunque tu ausencia fuera lo habitual
en el dolor de mis resignaciones.
Solo el sosiego y la quietud del alma
ajena del deseo me perfilan
y me dejo labrar como una piedra
que la han de pulir sobre su palma
deshaciendo el enredo de la hiedra
y encontrando los defectos que la hilan.
De la búsqueda que hace el amante para encontrar al Amado
Estabas en el agua y en la fuente
hundí mi mano hasta llegar al fondo
para buscar la tuya y un mar hondo
se abrió en mi pecho y salpicó mi frente.
Para llegar a Ti, pregunto al puente
si te ha visto pasar mientras te rondo
y en el largo silencio me respondo
que debo de buscarte entre la gente.
Perdóname las faltas cometidas
por creerme la única en el mundo
que te espera como retumbo de ola.
Si estás presente en todas las heridas
que cicatrizan con tu amor profundo
¿qué razón hay para sentirme sola?
De la cesación del pensamiento y la unión con el Amado
En ese infinitesimal momento
que entre dos pensamientos se detuvo
el largo aliento casi se contuvo
para ir aniquilando al descontento.
Al exhalar, llevado por el viento,
el corazón desesperado tuvo
esa clara certeza que retuvo
la dicha pura y el amor que siento.
Tanto pensar en Él me ha trastornado,
me falla la razón para entenderlo,
las manos no me dan para tocarlo.
Un instante de unión con el Amado
es una eternidad y solo al verlo
me sueltan esas ansias de buscarlo.
De los motivos profundos que tiene el desapego
Amado, no quiero el “mío”, tómame desapegada
de poseer. Arrancada
como la caña del río
voy hacia Ti, tengo frío
¿o el frío me tiene a mí?
Este sueño no dormí,
pues nada me pertenece
ni me turba ni perece,
si no te tuviera a Ti.