Tiempo de Catacumba

Adelanto de "Tiempo de Catacumba", una plaquette de poesía próxima a publicarse.

The Dugeon por CameliaTWU | Flickr | CC

 

PRESIDIARIO 777 (Ingemisco)

 

Hay cárceles donde sobrevivir ya es decir mucho
sino escuchen a Mandelstam
                                                         a Reynaldo Arenas
a cualquier poeta, cronista
o simple ciudadano pensante en la Nicaragua de Ortega
o en la Venezuela de Maduro.
Vos que tenés el corazón a la izquierda
¿Necesitás de un espejo nuevo para enterarte
que hay poetas idiotas idolatrando tiranuelos?
El desenlace de todo esto tiene que ver con la estúpida manera
en que un homo sapiens como vos
ha manejado su propio desencanto:
Rasgarse las vestiduras contra el capitalismo global
pero negar, cínicamente, montones de cadáveres de los asesinados
es la misma hipocresía que Marx le escupía feroz al cristianismo:
Minimizar la esclavitud en la tierra, bajo un régimen despiadado,
en nombre de un improbable paraíso
sacado de un manual propagandístico
para control total de los tarados.
 
 

 D.A, héroe y mártir.  (Graduale)

 
  Llaménme, si quieren, Denis Ayerdis, pero no héroe.
  Oigo voces ridículas que me nombran en el distrito
  como héroe y mártir de los barrios orientales:
  caído a unos pocos días del triunfo en julio del 79.
  Es cierto que tiré bombas de contacto contra patrullas de la guardia,
 pero era en defensa propia:  ellos eran demasiado malditos
  y la tortura no era ninguna opción si te agarraban.
  Lanzarles bombas era una manera de sentirnos vivos
  cuando el toque de queda era su modo de masacrar gente en las redadas.
  Es cierto que 8 días antes del triunfo un teniente me destapó los sesos
  en un predio baldío del Centro Juvenil Don Bosco. Pero no fue por comunista,
  sino porque su querida se rajó, y le contó lo que había entre nosotros.
  Te perdono, Julia.  Aunque ningún polvo pasajero
  merecía acabar de esa manera con mi vida.
  Tu desnudez intensa me sentenció a la nada.
  No me molesta el monumento rojinegro que pusieron en mi honor
  en la misma esquina donde tantas veces fumamos marihuana.
 Pero no me llamen mártir que a mí, ni vivo ni muerto,
 jamás me gustó tirármelas de víctima.
Sé que el teniente disparó cuando le llamé viejo impotente.
No me arrepiento de eso, Julia, ni de todas tus mamadas
sino de no haber aclarado a mi madre, mujer de Dios,
que yo nunca pertenecí a las filas del Frente Sandinista.
Juro que nunca quise deshonrarla con semejante mentira
inventada a saber por quién en esas calles endemoniadas.
Porque el justo permanecerá en eterno olvido,
Y no temerá en la tierra falsedades
Que le nieguen su verdadera cara.
 
 

EPITAFIO PARA LA POESÍA POLÍTICA

 
No se hagan los suecos
tentados por la épica.
Ningún epigrama hará temblar a los políticos.
Los dictadores no leen poemas.
¡Qué los van a asustar con octasílabos!
Mejor conspiren contra el horror
en los rincones de las tabernas
y ofrenden a los muertos
las cenizas de sus himnos.
No esperen otra cosa
que encarnar el verbo
como las moscas verdes
                                               en el triste rostro de Cristo.
No me invoquen ni me echen de menos
cuando llegue el turno de los ofendidos.
Si conspiran las horas contra los sepelios
acá les espero con mi rostro ígneo.
Si no me encuentran en el jardín pétreo
ni en las hediondas aboneras de los populismos
no me toquen trompetas en el cementerio
ni me llamen para escarnecer al enemigo.
No crean del todo en el sudario de mi silencio.
Como dijo el poeta en su poemínimo:
sólo por joder
yo voy a resucitar
                                 de entre los muertos. 
He dicho.