Cómo verle la sombra al viento Vol. I. Anotaciones a la Banana Republic

«Lo terrible es cómo ignoramos. Todo se quemó. Lo terrible es cómo pretendemos normalidad».

Foto de Álvaro Cantillano Roiz. (Ver galería completa).

Hay autores de autores, Dickens o Tolstoi, historias decimonónicas que registran el melodrama de ciudadanos comunes, quienes, fascinados por verse representados las leían en los diarios; la novela ha evolucionado, ya no son necesarias las descripciones arquitectónicas de Balzac, basta con buscar en internet y darse cuenta de lo que es un techo francés.

En este caso, la novela Cómo verle la sombra al viento Vol. I. Anotaciones a la Banana Republic, editada en Helsinki por Seirua Ediciones en 2015, escrita por Marcel Jaentschke nacido en 1992 en Nicaragua, sociólogo, poeta (poemarios: Sobre el desasosiego, Dilatada República de las luces y Gargajos de plata) artista audiovisual (cortometraje: Boceto a carboncillo de la capital sincopada) cuentista (Arte poética publicado en Flores de la trinchera), representa una novedad en medio del declive y la decadencia de nuestra sociedad nicaragüense sumida en un Estado fallido. Representa precisamente la realidad urbana en degradación. Esa degradación y tedio de todas las cosas. La cotidianidad y el aburrimiento de los individuos que para aliviar esas ganas de hacer más en la vida trasgreden los límites. Más allá de una crítica naturalista al narcotráfico, manifiesta las emociones y reacciones de sujetos abismados a una vida decadente. La brutal crítica a la clase media (intelectual, artística, empresarial) es evidente. Clase media que al parecer desvaría por las circunstancias de una historia incomprendida y situada en medio de la época del neoliberalismo que precedió luego de las elecciones de los 90. La devastadora crítica a las instituciones del aparato estatal hace de esta historia una conglomeración de símbolos para una clara definición de una novela social.

El libro está dividido en extraños títulos que atraen al lector, como la primera parte I. La enfermedad es aún movimiento. O II. El inacabable cortejo de termitas por el árbol de la vida. La cual esta última incluye una frase de David Foster Wallace: At the point of a surprisingly patient parallel line. Y por último III. Reses exhustas.

 La nostalgia y la añoranza por la revolución, el romanticismo exacerbado, y la distancia de una utopía, se manifiestan en una historia entrelazada de personas afectadas por la guerra. Una frase memorable de uno de los personajes mientras toma ron expresa: “Lo terrible es cómo ignoramos. Todo se quemó. Lo terrible es cómo pretendemos normalidad”.

El escrito de corte vanguardista, es decir, fuera de modelos convencionales, contiene monólogos interiores elaborados con fluidez que recuerdan al mismo Faulkner, y un fluir de conciencia que asimilan las voces de Leopoldo Bloom en Ulises. Extrañas formas de introducirse como grabaciones y llamadas por teléfono que caben perfectamente sin perder la forma. Palabras técnicas en cuanto a las drogas duras y coloquialismo convierten el texto en una especie de charla con el lector. Una charla sobre determinados temas que también son especificados en notas al pie de página para su comprensión. Lo que exige al lector adentrarse a un mundo tanto ficcional como histórico. Cabe decir que la ficcionalización de la historia sobre la revolución de los 80 permite al lector conocer acerca de ello. Es un buen juego de estilo, tal como el del escritor Lizandro Chávez Alfaro y la polifonía de historias contadas por varios personajes que entrelazan peripecias en cuanto a las drogas y aflicciones urbanas.

Cabe mencionar que contiene los tropos literarios que corresponden a una línea posmoderna muy parecido a Don DeLillo el escritor americano. El abuso de la tecnología, el anticapitalismo, la decadencia urbana, y teorías conspiratorias en cuanto al Estado aparecen en esta historia como una protesta, y más que una protesta, una profecía de lo que podría ocurrir en la sociedad nicaragüense si sigue tal como está establecida.

En definitiva, la propuesta de una novela social por parte de Marcel Jaentschke, durante las 288 páginas extiende una narrativa de muchas temáticas como la guerra de los 80, el consumo de drogas, la crítica al criollismo intelectual, las redes sociales, el ataque a la moral jesuita y el acto rebelde de escribir. No es un libro que se lee de una sola sentada y muchos menos para leerse en un café, hay pasajes poéticos en los que uno tiene que detenerse a meditar y reflexionar los sentimientos que los personajes trasmiten.

Orell Ordóñez

Managua, 1993. Estudiante de Humanidades y Filosofía, colaborador en Nicaragua 505.