Los espejos y la noche: muestra poética de Joaquín Alvarado

Presentamos una muestra poética de Joaquín Alvarado

Las calles despues de la lluvia. By Aldo Vásquez

QUIEN MUERE

 

alumbra sus ojos

sobre el pedestal de lo innombrable

 

DESENMASCARAR

 

al alba este rostro peregrino ninguno

a la noche esta mendiga razón de ser uno

 

ANIVERSARIO

 

A orillas del silencio mis voces son llaves

máscaras tras el despertar del alba

 

que tu corazón sea el rostro de lo que deseas

que tu vida no sea latidos en el corazón del miedo

 

LOS ESPEJOS Y LAS NOCHES

 

Del otro lado de la noche

nadie a la espera del yaciente atrapado

en el camino de los espejos.

 

Tu voz,

Ladridos de niños huérfanos en mi memoria.

 

GUARIDA ELEMENTAL

 

Y es en la música, a través de la música donde guarecen los ojos elementales.

Un pájaro tiene la forma de mi errancia al viento.

Yo deletreo al viajero de su exilio, sálvame de ti, sálvame del silencio bajo las manos que estrangulan mis párpados, sálvame de la música, sálvame de la forma que cogen los pájaros al ver sus sombras.

Culpa al amor por lo que eres, cuida de tus palabras porque quienes hieren no saben más que buscar y buscar. Caer en ti, oh flor del delirio, cerrarte en ti, oh mi piedra fundamental, decirme desde ti, lenguaje en ascua, fueron palabras aquellas, negarle a tu espejo una sonrisa de tu sombra, restituir la hora de tu caída para no volver, caerte en manos invisibles y pasar al fondo del fondo.

Si el poema no tiene destino, tú no tienes sentido, si mis ojos no te lloran esta noche, las puertas caen como olas, como navíos hundiéndose mientras el alba tortura la noche y a mi sombra.

Si no fuera por ti, por ti poema, ¿dónde la música tendría espacio para morir?

Y cada suicidio tiene su vocal predilecta, su estrella tatuada, iluminada en los ojos del mendigo que dice, que no dice, que su espera fue mi espera.

Para vestirte su dolor, no hay que anunciar nada porque llegue al alba lleno de razones para discutir por qué no se oculta cada mañana.

Anúnciame cómo partir de la noche, de las cárceles, del olvido, anúnciame cómo abrirme en el silencio sin suicidarme en silencio. Como un animal mirándose en el espejo, yo digo mi nombre, grito el nombre que me nace de lo más prófugo de los huesos, y despierto a mis seres de sombras desde su sueño final.

 En el final no hay nada qué celebrar, si al final mi canto fuera mi funeral, si al final guardara la palabra deseada como un crisantemo para un altar, para sembrar en mi guarida elemental. 

 

CONFIGURACIONES DE PRESENCIAS Y SOMBRAS

(FRAGMENTOS)

I

 

Yo en el silencio como niño perdido en el invierno de un bosque, yo en el corazón de

lo que nada dice. Debajo de mis muertos, como purísimas sin alabanzas estoy,

contemplo la transformación de lo que no se ve, de lo imposible, al puro drenar, a las

intensiones de caer hasta sentir el gélido mural que nos detiene.

 

II

 

Entrar a las sombras cantando sin lenguaje, mudar no de espejo sino de rostro, creer en

un silencio posible para cuando la ausencia es tangible. No recibir el ramillete funerario,

ni cargar con la fotografía del muerto, no confundir amor con presencias

extraordinarias.

Que la piedra asigne un silencio para tu porvenir.

 

IV

 

Arrodillado no como mendigo ni viajero, hablando no como fuego ni agua, huyendo no como lluvia ni sol. Estas simples y esenciales maneras de dibujar a mi placer la vida que no tuve.

 

V

 

Noches donde la piedra solo ilumina la luz de una lámpara, llamaste en pedida de auxilio, llamaste por un rescate, esto era el delirio, mi vida, correr y gritar sobre tu cuerpo mismo era el delirio, mi vida.

 

 

JUEGO SANGRIENTO

 

un espejo para beber mi fiebre

he sembrado uvas para quien regresó de la muerte

mis días se han llenado de trabajos nocturnos

yo digo mi ausencia

ensalmos para correr contra las sombras de cada portal

alguien hace de mi ausencia

este delirar de lilas junto a la noche

 

DESIGNIO

 

saltar al vértigo de ojos en plenitud

es mutilar tu primera persona del singular

en finas agujas de castigo